Desde las alturas, la estrella mira el amanecer y se deleita con el aroma a café recién colado.
Observa el cóndor surcar Los Andes, escoltando a los labriegos que inician sus labores.
Oye al ordeñador que comienza su faena cantando, alegrando los remotos llanos que en la temporada de lluvias se anegan y refrescan la vida.
Siente la tenue brisa del mar Caribe que baña las playas, mientras los pescadores vuelven de su faena nocturna, cargados de peces y frutos marinos.
En las ciudades, la estrella curiosa observa a los hombres que se mueven como hormigas, acompañados de la algarabía de guacharacas y guacamayas.
Se pregunta: ¿Adónde van tan temprano? ¿Qué los mueve a transitar con esa alegría y entusiasmo? ¿De dónde sacan tanta energía para comenzar el día?
La estrella le pide al astro rey que ilumine y caliente esa tierra de gracia llamada Venezuela.
J.R. Sandoval M.
09/08/2025
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